En interiores o exteriores, en la bañera, el arenero o la nieve, flotan, recogen, vierten, giran y apilan con una alegría sencilla. Ya sean pequeños caparazones de tortuga, escarabajos corredores o peonzas, los Bilibo cambian de forma con cada giro de la imaginación del niño.
Si juntas dos, suenan como cascos al galope. Alinea los Bilibo para jugar a combinar colores o úsalos como divertidos recipientes para clasificar, esconder y coleccionar: pequeños cuencos brillantes llenos de historias.
Materiales resistentes, duraderos y seguros.
Recomendado a partir de los 9 meses.
