Al dibujar en el tablero, los niños pueden experimentar un mundo lleno de colores que activa y facilita las conexiones sensoriales. Además, es el precursor natural de la escritura, por lo que el dibujo es una forma segura de liberar emociones tanto para niños como para adultos.
Con el lápiz magnético y las fichas imantadas, los niños pueden crear figuras en 2D y dar rienda suelta a su imaginación. La precisión y la concentración son clave en este juego.
Además, potencia la imaginación y la creatividad, y fomenta el desarrollo social, cognitivo y lógico. Al explorar las primeras nociones relacionadas con el lenguaje, las matemáticas, las artes y las ciencias, este juego se convierte en un verdadero estímulo para la actividad cerebral.
Recomendado a partir de los 3 años.
